La vicepresidenta asistió sin invitación formal y permaneció a pocos metros del Presidente.
El acto oficial por el Día de la Bandera en Rosario dejó una imagen cargada de tensión política: el presidente Javier Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel compartieron la misma ceremonia, pero evitaron saludarse, en una nueva señal del distanciamiento que atraviesa la cúpula del Ejecutivo.
La actividad se desarrolló este viernes en el Monumento Nacional a la Bandera, donde Milei encabezó el homenaje acompañado por gran parte de su gabinete y referentes de La Libertad Avanza. Además, significó su regreso a Rosario tras haber estado ausente en la conmemoración del año pasado.
Entre los presentes estuvieron el vocero presidencial Manuel Adorni, la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, la ministra de Capital Humano Sandra Pettovello, el ministro de Economía Luis Caputo, el ministro de Desregulación Federico Sturzenegger, además del gobernador santafesino Maximiliano Pullaro y el intendente rosarino Pablo Javkin.
Por su parte, Villarruel llegó por su cuenta al acto, luego de confirmar su participación pese a no haber recibido una invitación formal de la Casa Rosada. Fue ubicada en el sector destinado a autoridades provinciales, a pocos metros del Presidente, aunque separada de la comitiva nacional.
Uno de los momentos más observados ocurrió antes del inicio de la ceremonia, cuando Milei saludó a funcionarios de su gabinete e incluso protagonizó un efusivo abrazo con Adorni. Sin embargo, al acercarse al sector donde se encontraba Villarruel, cambió su recorrido y subió directamente al escenario, evitando cualquier contacto protocolar.
La escena fue interpretada como una nueva muestra pública de la interna que desde hace meses marca la relación entre ambos dirigentes. En contraste, Pullaro y Javkin acompañaron institucionalmente a la vicepresidenta y respaldaron su presencia durante la ceremonia.
La jornada contó además con un amplio operativo de seguridad, con más de 350 efectivos provinciales y federales desplegados en la zona. En paralelo, organizaciones sociales, gremios y centros de estudiantes realizaron una protesta en Plaza Pringles contra las políticas económicas del Gobierno, aunque sin interferir con el acto oficial.
Más allá del homenaje a Manuel Belgrano, la imagen que quedó marcada en Rosario fue la de dos máximas autoridades compartiendo el mismo espacio, pero cada vez más distantes en lo político.
